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El pacto de Milei con el PRO y los gobernadores del norte para congelar a la clase media


21 de mayo de 2026

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Con 132 votos a favor, el oficialismo logró darle media sanción al recorte del Régimen de Zona Fría. Cuatro millones de hogares, concentrados en la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, perderán el subsidio al gas justo a las puertas del invierno. El detrás de escena de una negociación escandalosa: el canje de "frío por calor" que operó Diego Santilli y el impúdico festejo del ajuste en las redes sociales.

A las puertas de un invierno que se anticipa feroz, la "motosierra boba" del gobierno de Javier Milei volvió a ensañarse con el bolsillo de los trabajadores asalariados y la clase media argentina. Tras casi doce horas de una sesión extenuante, La Libertad Avanza logró lo que el ministro Luis "Toto" Caputo no había podido meter en el Presupuesto: la media sanción de la ley de "Medidas Energéticas" que desguaza el Régimen de Zona Fría, dejando a la intemperie tarifaria a casi 4 millones de hogares en todo el país.

El resultado final —132 votos afirmativos contra 105 negativos— expuso, una vez más, la aceitada ingeniería de la "casta" dialoguista puesta al servicio del ajuste libertario. Para alcanzar el quórum y abrochar la victoria, el oficialismo no apeló a las fuerzas del cielo, sino a la rosca más rancia de los pasillos del Congreso.

El "canje" de Santilli: Luces en el norte, frío en el centro

En el búnker de la rosca oficialista, los teléfonos ardieron durante las 48 horas previas. Quien se puso el overol de negociador fue Diego Santilli. El diputado del PRO caminó los pasillos y gastó la batería llamando a los gobernadores de las provincias del norte. El botín de cambio fue tan pragmático como perverso: el macrismo y el oficialismo les prometieron a los mandatarios de las "zonas cálidas" un alivio en las tarifas eléctricas de los meses de verano (acotado a un puñado de kilovatios) a cambio de que entregaran las cabezas de los usuarios de gas del centro del país.

Así se explica el voto disciplinado del PRO, de la UCR, del MID y los bloques satélites de los gobernadores: los tucumanos que responden a Osvaldo Jaldo, los sanjuaninos de Marcelo Orrego y la bancada de Innovación Federal, que se hamaca bajo la batuta del salteño Gustavo Sáenz y el misionero Carlos Rovira. Incluso el catamarqueño Raúl Jalil aportó tres abstenciones clave para facilitarle el trámite al oficialismo. Federalismo de cabotaje: salvar el verano propio congelando el invierno ajeno.

Mutilación al bolsillo y certificado de pobreza

El corazón del proyecto aprobado modifica sustancialmente la Ley 27.637 sancionada en 2021. Si bien el beneficio pleno se mantendrá para las zonas históricas (Patagonia, Malargüe y la Puna), la ampliación territorial que protegía a vastas regiones de la Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y San Juan queda prácticamente derogada.

A partir de que el Senado convierta esto en ley, unos 1,2 millones de hogares bonaerenses (el 20% de los usuarios de la provincia) y más de 680 mil familias cordobesas verán cómo sus facturas se multiplican por cifras impagables. Para colmo, el subsidio ya no se calculará sobre el total de la boleta, sino únicamente sobre el precio del gas, dejando los brutales aumentos de transporte y distribución al desnudo.

La crueldad del modelo quedó de manifiesto en el nuevo criterio de focalización: para conservar una parte de la bonificación en las zonas afectadas, el Gobierno exigirá estar inscrito en el restrictivo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Como bien señaló en el recinto la diputada fueguina Andrea Freites: "No hay derecho a exigir un certificado de pobreza para vivir con algo que es vital, donde tenemos temperaturas bajo cero". Pero para el dogmatismo de La Libertad Avanza, la dignidad de la clase media es "populismo tarifario".

La farsa del déficit y la crueldad tuitera

Desde las bancas oficiales, el miembro informante Facundo Correa Llano (LLA) y la flamante libertaria Laura Rodríguez Machado intentaron maquillar el golpe argumentando que venían a "desarmar una bomba" e "ir contra los privilegios". Sin embargo, los datos matan el relato: el Fondo Fiduciario que financia la Zona Fría —y que se compone con un recargo que pagamos todos los usuarios en las facturas— tuvo superávit fiscal durante 2021, 2022 y 2023. El déficit recién apareció en 2024, provocado deliberadamente por la gestión de Milei. El peronismo y sectores de la oposición dura denunciaron la verdadera jugada: el Ejecutivo quiere manotear esa caja y quedarse con el Fondo para tapar los agujeros fiscales que ellos mismos generan.

Mientras los diputados opositores advertían que 9 de cada 10 familias argentinas debieron endeudarse en el último año para pagar los servicios elementales o comprar comida, el cinismo gubernamental se mudaba a las redes. En medio del debate, el influyente asesor presidencial Santiago Caputo posteaba en su cuenta de X la frase "Winter is coming" (Se acerca el invierno), una provocación cinematográfica que el diputado Esteban Paulón le retrucó con dureza en el recinto: "El invierno llegará cargado de incrementos impagables. Los que la van a pasar mal son los usuarios, mientras otros la pasan muy bien al calor de los subsidios estatales y de la motosierra boba".

Con la media sanción bajo el brazo, el proyecto viaja ahora al Senado. Allí, en la cámara alta, se verá si los representantes de las provincias convalidan este saqueo institucionalizado contra los trabajadores y la clase media, o si le ponen un freno a un Gobierno que parece gozar con el frío y el desamparo de su propio pueblo.

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