La Iglesia pidió "terminar con la politiquería barata, alejada de las necesidades reales de pueblo"
20 de julio de 2026
En una cumbre multisectorial en el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, el Episcopado sumó a intendentes, sindicatos y universidades. Una fuerte advertencia por la polarización violenta, el hambre en los barrios y el abandono de la clase media y los trabajadores.
Bajo el lema Patria por la Cultura del Encuentro, el presidente del Episcopado Argentino, monseñor Marcelo Colombo, encabezó una cumbre de alto voltaje político junto al gobernador Axel Kicillof, una decena de intendentes peronistas del Conurbano, movimientos sociales, las conducciones de la CGT y la CTA, cámaras empresarias como CAME y rectores de universidades públicas.
La foto no es casual y el mensaje fue un misil teledirigido a la lógica de confrontación que emana del Gobierno Nacional. A través de un documento final elaborado por la Pastoral Social, la Iglesia Católica advirtió sobre un "profundo proceso de polarización" que fragmenta a la sociedad y exigió "dejar de lado la politiquería barata, alejada muchas veces de las necesidades reales de nuestro pueblo".
El Conurbano, la trinchera del diálogo
Para quienes caminan el territorio bonaerense, el diagnóstico que comparten los obispos y los alcaldes es unánime: el tejido social no aguanta más experimentos de shock. El brutal tarifazo en los servicios y los alquileres está licuando los ingresos tradicionales, transformando la fisonomía de las barriadas donde el plato de comida empieza a escasear.
"Tenemos que volver a poner en el centro de nuestras preocupaciones cómo construimos un diálogo plural y multisectorial para que la Argentina vuelva a organizarse en torno al trabajo, la comunidad y la igualdad", remarcó Axel Kicillof durante la jornada. El gobernador buscó capitalizar el encuentro como la antítesis del relato oficialista: "Esto contradice la idea de que lo único que sirve es la agresión y los discursos de odio", fustigó.
La transversalidad de la cumbre dejó en claro que la preocupación excede la frontera partidaria. Del lado de los intendentes, dieron el presente piezas clave del armado territorial como Fernando Espinoza (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Ariel Sujarchuk (Escobar), Mariel Fernández (Moreno), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y el anfitrión Mariano Cascallares, entre otros. Pero el dato político que sacudió la modorra de los armadores oficialistas fue la presencia de altos cuadros de la Justicia —como el procurador Julio Conte Grand— y rectores de casas de estudio del Conurbano (UNAHUR, UNDAV, UNSAM, UNAB, UNQ), hoy jaqueadas por el ahogo presupuestario de la gestión libertaria.
La doctrina de Francisco como bandera
El documento eclesiástico recogió el guante de las encíclicas del Papa Francisco y definió a la política como "la forma más alta de caridad", rescatando su rol de servicio al bien común frente al avance de los grupos de poder financiero. En los pasillos de la cumbre, los dirigentes sindicales de la CGT y la CTA se mezclaban con los representantes de la UTEP y los empresarios pymes de FEBA. La premisa que flotaba en el aire de Claypole era evidente: blindar socialmente los distritos más densos del país ante un invierno que viene golpeando con crudeza.
Frente al sálvese quien pueda que propone el Gobierno nacional, el peronismo bonaerense encontró en la estructura capilar de la Iglesia un aliado estratégico para institucionalizar el reclamo. No se trata solo de asistencia social en los comedores; es el armado de un programa de contención política, académica y laboral para frenar la licuación de la dignidad del trabajador argentino. La rosca en el Cottolengo Don Orione dejó en claro que, mientras el oficialismo gobierna para las redes sociales, el territorio real ensaya su propia arquitectura de supervivencia.

