Un informe de la Unión Industrial sepulta el relato oficial con una nueva caída de la actividad
19 de junio de 2026
Los datos del Centro de Estudios de la UIA confirman que la actividad industrial volvió a contraerse en mayo (-5% interanual) y acumula un cuatrimestre en rojo. El consumo interno pulverizado, la apertura de importaciones y el freno de la obra pública arrastran al sector a niveles históricamente bajos.
De acuerdo con las estimaciones de la propia central fabril, mayo perfila una nueva caída interanual en torno al -5% y una contracción del -0,8% respecto de abril. Lejos de la prometida reactivación en "V", los datos oficiales consolidados de abril (que mostraron una baja del -2,8% i.a. y -2,1% mensual) confirman que la industria está operando un 2,4% por debajo del año pasado y casi un 10% por debajo de los niveles de 2022. No hay rebote; hay un estancamiento en el subsuelo productivo.
Los sectores más golpeados por el combo oficial: recesión e importaciones
El termómetro de las fábricas muestra que la recesión cala hondo principalmente en los sectores vinculados al consumo masivo, los bienes durables y la construcción. Al desmenuzar el informe, quedan en evidencia las consecuencias directas del programa económico actual:
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Textiles, Calzado y Marroquinería en mínimos históricos: La producción de productos textiles se desplomó un -22,2% en abril, mientras que prendas de vestir, cuero y calzado cayó un -15,9%. El informe de la UIA es tajante al explicar el motivo: una demanda interna severamente debilitada combinada con una mayor competencia de productos importados. Al laburante no le alcanza la plata y, al mismo tiempo, abren las fronteras para liquidar la producción local.
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La parálisis de la construcción y la metalmecánica: La decisión oficial de pisar a cero la obra pública sigue pasando factura. El sector de minerales no metálicos cayó -6,4%. Además, indicadores clave de mayo, como el patentamiento de maquinaria industrial, mostraron un derrumbe mensual del -11,2%, acumulando pérdidas severas frente a años anteriores. La metalmecánica tampoco levanta cabeza y registró otra baja mensual del -1,4%.
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Bienes durables sin compradores: Las familias argentinas eliminaron cualquier gasto que no sea de primera necesidad. La producción de bienes durables y semidurables (autos, línea blanca, electrodomésticos) cayó un -21% acumulado en el primer cuatrimestre. En abril, la fabricación de vehículos automotores se contrajo un -10,7% por el freno en las ventas internas y un menor dinamismo exportador.
Una economía partida: el modelo extractivo vs. la industria nacional
El informe de la UIA también deja en claro que la supuesta "estabilización" solo beneficia a sectores muy puntuales y primarizados que no generan empleo masivo. Los únicos rubros que muestran números positivos son aquellos atados al sector hidrocarburífero de Vaca Muerta (Refinación de petróleo subió +5,6%) o rebotes puntuales como Sustancias y productos químicos (+16,7%), que crece solo porque la base de comparación del año pasado era bajísima debido a las inundaciones en Bahía Blanca.
Para el entramado pyme y fabril que sostiene el empleo urbano en los principales cordones industriales del país, el panorama es de subsistencia. Con el consumo de energía eléctrica de Grandes Usuarios Industriales cayendo un -2,1% mensual en mayo, la expectativa a corto plazo sigue siendo sombría.
La pax cambiaria y el superávit fiscal que festeja el gobierno nacional se están pagando con el cierre de turnos en las fábricas, suspensiones y un mercado interno famélico. El fantasma del desempleo ya no es una amenaza lejana, sino una realidad que golpea las puertas de la clase trabajadora argentina mientras el Palacio de Hacienda sigue mirando para otro lado.

